El niño Manolito, savia nueva en el toreo
Me decía mi maestro allá por los años 70 que en el mundo del toro unos se marchaban, pero que siempre surgiría savia nueva. Que mientras siguieran cerrando la calle de un pueblo cualquiera de nuestra España, saliera una vaca y un chaval avispado lleno de ilusiones diera sus primeros muletazos no moriría la FIESTA. Pues no había que olvidar que el toreo es grandeza y ese maletilla (hoy desaparecido) que se podía ver en cualquier capea llevaba dentro el ser capaz de soñar y a la postre aunque le costara la propia vida valía la pena por ser fiel a una afición. Artículo de José Cisneros








