De Purísima y Oro: Tarde desolada
De un día para otro, la fotografía de una tarde de gloria adquirió el sello indeleble del sin sentido. En vano tantos afanes, tantos sueños, tantas horas de espera en los despachos de las empresas. Insustanciales los miedos comiéndole las entrañas en los patios de cuadrillas, las ilusiones de ser gente, de poder con el toro, de bordar la faena cumbre en la corrida consagratoria que nunca se hizo realidad. . (…)









