Una de la Revolución, por José Antonio Luna Alarcón

Lo de la última corrida en la monumental de Apizaco con los toros de encaste Parladé y unos hombres dispuestos a plantarles cara, fue otra historia. No la historia ramplona a la que estamos tan acostumbrados. Esa de setenta pases insulsos a los saldos más descriados del corral y colmada de adornos pedestres a sardinitas que no espantan ni el sueño. La del martes pasado fue una historia de torería, valor y honradez.