Tauromaquia Añeja: el origen del nombre Monos sabios

En la fiesta española es cosa lógica que llamen torero al que torea, picador al que pica y banderillero al que banderillea. Sus nombres, pues, no necesitan explicación.

En cambio, si requiere aclaración el poco taurino nombre de mono y, además de sabio a los mozos de caballos o de cuadra puestos a las ordenes de los picadores para asistirlos, ayudarles a montar y levantarlos, cuando caen a la plaza. La primera vez que recogen el dato curiosísimo de la procedencia del término monos sabios apareció en la prestigiosa revista La Lidia, semanario que tuvo gran aceptación, por la naturaleza de sus firmas y por sus magnificas ilustraciones en color, el artículo lleva la rúbrica de don José Sánchez de Neira.

La bravura del toro y la buena lidia, dos conceptos fundamentales

Conocer el toro y darle la lidia adecuada suele decirse que es cosa de sabios. Pero si se borra el concepto de la lidia y no se tiene afición al toro, curiosidad por ver un toro a través de las suertes, ¿cómo se va a juzgar con objetividad la labor de un ganadero y de un torero? Creemos es buena idea la organización de las corridas de concurso de ganaderías, porque su importancia reside en ver el comportamiento del toro y el fundamento de la lidia para conseguirlo.

De purísima y oro: Ese juego inapelable

No sé qué decirte. Claro, el asunto no se entiende a las primeras de cambio; es absurdo, ocioso y excesivo. Mira que arriesgar la vida sin una razón, parecería lo más tonto del mundo. Aparenta necedad, sucumbir a los veintisiete años ahogado en la propia sangre, agonizando en el suelo de espaldas sobre el adoquín, y sin comprender del todo lo que acaba de pasar hace apenas un instante. (Crónica de José Antonio Luna)