
Por: Carlos Alexis Rivera – CNP 10746
El coso 芦La Cruz de Tezontepec禄 vivi贸 una jornada de las que hacen afici贸n, colgando el cartel de 芦No hay billetes禄 en sus taquillas. En el plano ganadero, se lidi贸 un encierro de La Guadalupana (y uno de Castorena para el caballero en plaza), que destac贸 por su clase y fijeza, permitiendo que la totalidad de la terna tocara pelo en una tarde de triunfo compartido.
El matador venezolano Manolo Zapata, quien regresaba a M茅xico luego de su triunfo en la corrida mixta de la Feria de la Piedra en Xaltocan, Tlaxcala en octubre del a帽o pasado cortando una oreja a un toro de Xalmondo de Jorge Haro, firm贸 una actuaci贸n de gran calado t茅cnico y est茅tico frente a un buen ejemplar de La Guadalupana.
El diestro nacional dej贸 constancia de su concepto del temple desde el recibo de capa, en el que instrument贸 ver贸nicas de mucha cadencia, ganando terreno hacia los medios. Con la muleta, Zapata estructur贸 una faena medida y muy aseada, fundamentada en la mano derecha y en imprimir lentitud a cada viaje del astado. Tras una estocada certera y el uso del descabello, pase贸 una oreja de peso tras la petici贸n mayoritaria.
El m谩ximo triunfador de la funci贸n fue Manuel Montoya 芦Montoyita禄, quien cuaj贸 la labor m谩s rotunda del festejo. Ante un toro con transmisi贸n, el espada logr贸 hilvanar series de largo trazo que calaron hondo en el tendido. Tras una r煤brica efectiva con el acero, le fueron concedidas las dos orejas.
Abri贸 la tarde el rejoneador Emilio Cano, quien ante el astado de Castorena mostr贸 sobriedad en la monta y acierto en los castigos, logrando una oreja. Por su parte, Ricardo Leos tambi茅n se sum贸 a la lista de triunfadores tras una faena de oficio y entrega que le vali贸 el corte de un ap茅ndice.
Cerr贸 la tarde el novillero Eduardo Sebasti谩n, quien entr贸 en el cartel en sustituci贸n de Edgar Bejarano. Sebasti谩n no se dej贸 ganar la partida y aprovech贸 la nobleza del ejemplar que cerr贸 plaza para estructurar un trasteo con decisi贸n, logrando una oreja que redonde贸 la salida a hombros de la terna.
En l铆neas generales, fue un festejo marcado por la clase de los toros de La Guadalupana, que sirvieron de materia prima ideal para que cada actuante pudiera expresar su tauromaquia ante una plaza que vibr贸 de principio a fin.