LAGARTIJO, BOCANEGRA, PACHECO…

TRES PERSONAJES POPULARES Y SU RELACI√ďN CON LAS ANTIGUAS TABERNAS DE LA COSARIA Y EL CUERVO.¬†

¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬†¬† LA COSARIA¬†estaba enclavada en la calle¬†Mayor de Santa Marina, y en su recinto o en el preceptivo y cl√°sico mostrador, se vivieron episodios hist√≥ricos-populares del devenir cordob√©s, all√° por los a√Īos mil ochocientos setenta y tantos‚Ķ

Rafael Molina S√°nchez Lagartijo ‚Äďprimer califa del toreo ‚Äď disfrutaba con sus amigos los piconeros y el concurso festivo de contertulios habituales, entre los que tambi√©n se contaba el bandolero Pacheco, que en tantas ocasiones visit√≥ La Cosaria disfrazado de ‚Äúse√Īorito‚ÄĚ, de cura, de pedig√ľe√Īo‚Ķ procuraba asomar por la taberna siempre despistando al personal, por si entre los concurrentes hab√≠a alguno que pudiera delatarle, ya que dado su curr√≠culum‚Ķ, ten√≠a el ‚Äúdeber‚ÄĚ de pasar desapercibido.

Realmente, el que fue amigo y compadre de Pacheco, era Manuel Fuentes Bocanegra -primo político del primer califa Рdel que se cuentan pasajes entre divertidos y complicados, mano a mano con el rufián. Lagartijo y Fuentes eran primos, porque la esposa de Bocanegra: Fuensanta Carrasco Sánchez era prima hermana del primer califa, pertenecientes ambos a la rama taurina de los Poleo, apellidados Sánchez Serrano. 

La raz√≥n principal de esta convergencia l√ļdica, entre Fuentes, Pacheco y Molina, fue sin duda y principalmente, la amistad que Bocanegra ten√≠a con el bandolero y revolucionario Pacheco circunstancia que explica los encuentros fiesteros de los tres.

El establecimiento de La Cosaria fue un lugar de reunión, típico de la zona, que en alguna que otra ocasión fue citado en las notas de prensa, por ejemplo en el Diario Córdoba de marzo de 1928:

‚Äú‚ĶEn una taberna de la calle Mayor de Santa Marina, llamada de la Cosaria, comenzamos a hablar de la misi√≥n que nos llevaba‚Ä̂Ķ

O en otra publicaci√≥n de 1925: ‚Ķ‚ÄĚ Los dos compadres salieron dificultosamente de la taberna de La Cosaria‚Ķ‚ÄĚ

La denominaci√≥n de La Cosaria es, porque all√≠ dejaban paquetes que retiraban y distribu√≠an los recaredos. La taberna inici√≥ su andadura siendo su propietario Antonio Diaz Vega, con el que entr√≥ a trabajar una joven viuda llamada Rosario C√≠vico Villegas que a la postre espos√≥ con el propietario y fue la que regent√≥ el local y el alma del mismo. Pasado alg√ļn tiempo, la taberna se convirti√≥ en referente de este tipo de negocios y consolid√≥ su nueva denominaci√≥n popular: La Cosaria. Estaba ubicado en la citada calle esquina con la calle Cepas, por la que ten√≠a otra puerta de

acceso. Su decoraci√≥n era la obligada por la √©poca y el entorno, y colgados de los paramentos varios √ļtiles de los populares piconeros. El patio dispon√≠a de una espl√©ndida parra. Desapareci√≥ a mitad de los a√Īos ochenta.

Otra taberna que tambi√©n frecuentaban piconeros, toreros y gente variopinta fue la denominada de¬†EL CUERVO,¬†si bien con m√°s leyenda escrita que hechos y situaciones concretas demostrables. De cualquier forma y siempre seg√ļn la versi√≥n de Manuel Carre√Īo:

‚Ķ‚ÄĚla taberna de El Cuervo estaba ubicada en la calleja Olmillo, entre Concepci√≥n y Plaza Aladreros, en una calleja sin m√°s salida que la de una casa de paso, que hab√≠a al fondo con servidumbre a otra llamada Uceda. El Cuervo, su propietario, era oriundo de Benamej√≠ y el sobrenombre o mote, le ven√≠a de una reyerta con otro, al que de un navajazo horizontal, le hab√≠a saltado los dos ojos dej√°ndole ciego‚Ä̂Ķ

Al parecer José Tirado Pacheco acudía a tomar un vino, cuando las circunstancias le dejaban moverse, junto con su amigo Bocanegra, Calahorra y el hijo del Marquesito.

LAGARTIJO

Volviendo a las primeras notas, los tres amantes del vivir festivo, es decir: el bandido y los dos toreros, la taberna que m√°s frecuentaban era La Cosaria.

Fueron tres personajes populares, cada uno de los cuales dejó su impronta en el entorno pintoresco del barrio de Santa Marina.

De¬†RAFAEL MOLINA S√ĀNCHEZ LAGARTIJO,¬†hay poco que a√Īadir o descubrir de su intensa y extensa trayectoria taurina. Fue un torero de √©poca y un singular personaje popular. De su vida, haza√Īas y an√©cdotas se han beneficiado las bibliotecas especializadas en el tema de la tauromaquia. El escritor Mariano de Cavia Sobaquillo, inmortaliz√≥ el simb√≥lico galard√≥n de¬†CALIFA¬†del toreo, en Rafael Molina, siendo por tanto el primer merecedor de tan prestigioso reconocimiento. A √©l le siguieron: Guerrita, Machaquito, Manolete y El Cordob√©s.

Naci√≥ en C√≥rdoba el 27 de noviembre de 1841 y falleci√≥ el 1¬ļ de agosto de 1900. Amigos y admiradores de todas las clases sociales, le acompa√Īaron en su √ļltimo pase√≠llo, desde la parroquial de San Miguel al cementerio de la Salud.

Su gran amigo y sobrino político: Rafael Bejarano Carrasco Torerito, tal y como ellos, con guasa, lo habían comentado en sus charlas, también falleció en 1900 (22-noviembre).

El primo de Lagartijo,¬†MANUEL FUENTES RODR√ćGUEZ BOCANEGRA,¬†fue un importante matador de toros, hijo de Manuel Fuentes Canuto. Naci√≥ en C√≥rdoba en el mes de marzo de 1837 y fue a morir a Baeza (Ja√©n) de una cornada que le infiri√≥ el toro Hormigo u Hormig√≥n como

lo nombran algunos autores. Fue el cuarto novillo y el motivo fue que la novillada era de mucho trapío e inconvenientes, no apta para los jóvenes torerillos. Viendo el problema salió al ruedo Bocanegra para ayudar y la res le persiguió hasta un burladero, del que le sacó el animal y le propinó la fatal cornada antes indicada.

El tercer personaje,¬†JOS√Č TIRADO PACHECO,¬†aparece retratado por P√≠o Baroja, en la novela¬†LA FERIA DE LOS DISCRETOS.¬†Y que, como sostiene el poeta Pablo Garc√≠a Baena, inspir√≥ a Garc√≠a Lorca para la creaci√≥n del poema:

¬†LA CANCI√ďN DEL JINETE:

‚Ķ‚ÄĚ En la luna negra

de los bandoleros,

cantan las espuelas.

Caballito negro,

¬ŅD√≥nde llevas tu jinete muerto?‚ÄĚ ‚Ķ/‚Ķ¬†

Pacheco fue el bandido que encabez√≥ a caballo el levantamiento en C√≥rdoba, con el fin de expulsar a Isabel II, colaborando con La Gloriosa. La ma√Īana del 21 de septiembre de 1868, Pacheco acompa√Īado de otros revolucionarios pase√≥ por las principales calles cordobesas, hasta llegar a la Plaza de la Trinidad, all√≠ entreg√≥ una petici√≥n de indulto al entonces gobernador civil, y se ofreci√≥ para combatir. La autoridad mencionada (Duque de Hornachuelos), se lo pens√≥ dos veces y lo cit√≥ para el d√≠a siguiente. Pacheco volvi√≥ a recorrer ciertas calles y se encamin√≥ de nuevo a

la Plaza de la Trinidad, donde un soldado le disparó. El Diario Córdoba de fecha 23 de septiembre de 1868, refería así el luctuoso pasaje:

‚Ķ‚ÄĚR.I.P .- Testigos presenciales de lo ocurrido ayer en la muerte del criminal Pacheco‚Ķ./‚Ķ. Seg√ļn tuvieron ocasi√≥n de ver los vecinos de esta capital, desde la mitad de la ma√Īana se hab√≠a empe√Īado en recorrer los sitios m√°s p√ļblicos, llegando a ponerse en son de amenaza frente al cuartel de la Guardia Civil, acompa√Īado de algunas personas‚Ķ./‚Ķ¬†El Excmo. Sr. General Caballero de Rodas, dio orden a todos los puestos militares de que si se presentaba de aquella manera, le hicieran fuego inmediatamente. Pues bien, el desgraciado tuvo la mala idea de acudir al cuartel de la Trinidad, en donde, al dar algunos gritos subversivos cay√≥ muerto de dos balazos que le dispar√≥ el centinela. ‚Ķ/‚Ķ‚Äú

Y as√≠ finaliza una historia de bandolerismo que como dice nuestro querido poeta Garc√≠a Baena: Pacheco fue un h√©roe de romance y as√≠ pervive, generaci√≥n tras generaci√≥n de cordobeses, que se transmiten sus haza√Īas con aires de leyenda.

Por Francisco Bravo Antibón