Por Ladislao Rodríguez Galán

Con motivo de cumplirse el cincuenta aniversario de la alternativa del matador de toros cordobés Fernando Tortosa, han sido numerosos los homenajes y muestras de cariño recibidas por el admirado torero a lo largo de 2018.

Como saben, Fernando Tortosa se doctoró en tauromaquia el 19 de marzo de 1968, de manos de Diego Puerta siendo testigo Manuel Cano “El Pireo”. El toro de la alternativa, del hierro de Gerardo Ortega, atendía por “Desgraciado”.

Pues bien, el último homenaje recibido en este año tan especial para él, se lo ha tributado la Tertulia Taurina “Añeja Juventud” que preside Jorge Mazorras. El acto, al que asistieron cerca de un centenar de personas, constituyó un acto de admiración y respeto a uno de los toreros más elegantes del siglo XX en Córdoba. Y se desarrolló al más puro estilo cordobés de las grandes ocasiones: o sea compartiendo un rico perol cordobés, aunque en esta ocasión fueron dos; uno de marisco y otro de carne, pero resultaron tan ricos que de ambos no quedó un grano.

Pero antes del buen yantar, se procedió a homenajear a Tortosa. En primer lugar tomó la palabra el presidente de la dinámica Tertulia, Jorge Mazorras, que hizo un esbozo de la carrera taurina de Fernando Tortosa, desde sus comienzos en el espectáculo cómico taurino musical Andalucía Taurina hasta la tarde gloriosa de la alternativa. Inmediatamente habló Antonio Gallardo, relaciones públicas de la entidad, que recordó escenas de juventud con Fernando al que conoció siendo ambos dos chavales. Después- añadió- con el paso de los años sus caminos se cruzaron por la misma senda pero en espacios diferentes:  “Tortosa como torero y yo como aficionado”. Terminó afirmando que  Fernando Tortosa fue un torero elegante y artista. Con las banderillas era vistoso y eficaz, con la muleta artista y con la espada contundente”. Le siguió en el turno de oradores el aficionado y escritor Manuel López Conde que narró anécdotas de la tarde lluviosa de la alternativa, que Tortosa  tuvo que tomar descalzo porque el ruedo estaba embarrado totalmente. Recordó que la del torero homenajeado fue la tercera alternativa que se concedió en “Los Califas”, después de la de “El Puri” y Sánchez Fuentes.

Cuando el torero recibió, de manos de Jorge, el precioso trofeo como recuerdo de esta jornada, no pudo disimular su emoción y en su agradecimiento, echó la vista atrás y recordó que quiso ser torero porque vio a José María Martorell en hombros por el entorno de la torre de la Malmuerta. Y cuando, con el paso de los años, pudo cumplir su deseo de hacer el paseíllo junto a las grandes figuras de la época, se sentía feliz por haber conseguido llegar a la meta soñada. Agradeció la presencia de todos y aún tuvo un piropo para Ángela, su esposa, con la que ha compartido toda su vida. Brindó por la felicidad de todos los presentes en el nuevo año y, como en sus gloriosas tardes, recibió una calurosa ovación que le obligó a saludar desde los medios..