Finito de Córdoba y El Fandi desorejan cada uno un toro en la 7º de Córdoba

Lleva Córdoba un tiempo censurando a su torero consentido de los últimos tiempos. El mejor torero de Córdoba de los últimos años, lleva un tiempo quejándose de la dureza de su público. Hoy a pesar de salir, una vez más, a hombros por la Puerta de Los Califas ha sido pitado con fuerza. La Córdoba taurina tan condescendiente a la vez que exigente con Juan Serrano, se ha enfadado. El público es soberano. Como en todos los espectáculos el que paga siempre lleva la razón. Por eso al público hay respetarlo siempre. Es él, el que encumbra o el que hunde. Ese mismo público que lleva veinte años tras un torero apoyándole, siguiéndole y exaltándolo, es el mismo que exige, protesta y es en ocasiones es cruel. Pero siempre y a pesar de todo hay que respetar para ser respetado. (Crónica de Salvador Jiménez)

20º de abono: Gravísima cornada de Israel Lancho. Los Palha la mejor corrida de la feria hasta el momento

Hay un dicho conocido entre los aficionados a la tauromaquia que dice: “Ya lo dijo Pepe Moros, uno que traficaba en cueros, cuando hay toreros no hay toros y cuando hay toros no hay toreros”. El encierro de la divisa portuguesa de Palha tuvo casta, peleó bien con los caballos y embistió con nobleza fijeza y humillados, repitiendo las arrancadas. En conjunto, la mejor corrida de las que han aparecido por la puerta de toriles de la feria de San Isidro. Todos aplaudidos en el arrastre y el quinto se merecía la vuelta al ruedo. Crónica de José Julio García – Fotogalería
Las Ventas, miércoles 27 de mayo – 20º de abono

5º de feria en Córdoba: desprovechada novillada de Antonio López Gibaja

Qué pena de novillada. Una vez que salta al ruedo de los Califas una novillada de lujo, los actuantes, a excepción de Ignacio González, han dejado pasar una tarde para sentirse toreros de verdad. Novillada por tanto interesante. Bien hecha, cuajada, con kilos y pitones. Además lo que es importante con su raza y casta. Unos más y otros menos, pero todos pusieron a los actuantes sus orejas en bandeja de plata. Lo que suele ocurrir en estos casos, es que la presión por un lado, la falta de oficio por otro y aptitud de cada uno, han hecho que tan suculento manjar no sea degustado correctamente. (Crónica de Salvador Jiménez)