Una tarde que no pasará a la historia

No pasará a la historia del toreo la corrida celebrada en la tarde de ayer en Córdoba. No pasará por muchas razones, pero la principal ha sido que en la misma, ha faltado la materia prima para la corrida. El toro. Mucho se había cantado en los días previos la presentación de la corrida de Las Ramblas. Tanto que al finalizar el festejo, más de un malicioso pensó que la corrida había sido cambiada por otra, menos bonita y de menor cuantía, tras el percance de José Tomás en México. Lo cierto y verdad no es otra cosa, que la corrida falló estrepitosamente. Desiguales de presentación, algunos se tapaban por los dos leños que tenían por delante, y desrazados en líneas generales. Al final una vez más el pobre juego de los toros dio al traste con las ilusiones de unos espectadores, que a pesar de la ausencia de José Tomás, ocuparon más de la mitad del aforo del Coso de Los Califas. Y es que cuando el toro, cimiento básico de la fiesta, falla todo se derrumba estrepitosamente. (…)


Crónica de Salvador Giménez

Fotogalería de
Merina

Córdoba, 26 de mayo 2010

Corrida de la Prensa para olvidar

Nosotros como veteranos aficionados tenemos un concepto de lo que debe ser la lidia y el toreo, que es cruzarse con los toros, adelantar la muleta, dar la distancia precisa y echar palante la pierna contraria. Como a la hora de matar hacer la suerte del volapie iniciandola con el brazo pegado al pecho y el diestro colocado en el centro de los pitones y no colocado al hilo de estos o incluso fuera, atacando con el brazo suelto. (…)


Crónica de José Julio García

Fotogalería

Las Ventas, 25 de mayo 2010

Un cartel bastante desigual en la sin caballos de Córdoba

El festejo de noveles se ha convertido en un clásico del abono de mayo cordobés. Este tipo de espectáculos menores, viendo como está el escalafón inferior, es totalmente artificioso en una feria importante. Quizá sea Córdoba el único ciclo que lo incrusta en la feria. Plausible es el fomento de los que empiezan, pero fuera de una feria ya demasiado larga. (…)


Crónica de Salvador Giménez