Fuente: José María Sánchez Martínez-Rivero. Del Toro al Infinito
Cuando desaparecido Joselito,¬†‚Äúel fiel contraste del toreo de Belmonte‚ÄĚ, en palabras de¬†Antonio de la Villa, el p√ļblico o parte de √©l crey√≥ que¬†Juan¬†¬†habr√≠a de mostrar alguna desilusi√≥n ante el panorama taurino que se le presentaba se equivocaba.

Su apoderado y amigo Joaquín Gómez de Velasco contrató 72 corridas de toros de las que solo pudo torear 47, perdiendo un total de 25 por percances.

El apoderado, informó a la prensa que Belmonte iba a seguir toreando a pesar del dolor que sentía por la pérdida de su amigo y rival Gallito. Es más, comunicó que Juan iría a México para torear cinco corridas a razón de cinco mil duros cada una. Esta cantidad, fabulosa en la época, solo la percibía el ídolo de México Rodolfo Gaona.

Al principio, el trianero, comentó con su apoderado que no debía contratar corrida alguna hasta el mes de abril porque en temporadas anteriores hubo suspensiones de sus corridas por lluvia y no le gustaba.

Comenz√≥ su temporada el¬†17 de abril¬†en la feria de¬†Sevilla¬†con toros de¬†Carmen de Federico¬†alternando con¬†Chicuelo¬†y¬†Manolo Belmonte. Tore√≥ con su acostumbrado estilo; pero sin entusiasmar al p√ļblico y sin cortar orejas.

Al día siguiente, 18 de abril, se enfrentó a toros de Santa Coloma al lado de Chicuelo y Manolo Belmonte en repetición de cartel de espadas. En el primer toro, después de una faena realizada muy cerca de los pitones, fue cogido sufriendo una cornada en la boca que al fin y a la postre le daría problemas.

Don P√≠o, admirador del torero de Gelves¬†Joselito, muerto por el toro Bailaor en Talavera el pasado a√Īo, escrib√≠a sus rese√Īas taurinas para el peri√≥dico La Libertad y presenci√≥ la cogida de¬†Belmonte. Veamos que escribi√≥:

La cogida de Belmonte ha sido honrosa. Para quitarle, ya a un hombre enriquecido como él y cargado de laureles, el deseo de volver a vestir el traje de luces. 

En el primer toro despu√©s de una faena muy apretada, con un toro manso, encerrado en las tablas y con mucho nervio ‚Äďesos toros que salen dif√≠ciles en Santa Coloma-, que no estaba para requilorios y que busc√≥ la querencia de un caballo muerto, all√≠ tuvo que ir el trianero decidido a hacer faena.

Juan dio a su enemigo unos telonazos por la cara, y al intentar un pase de pecho, el toro, que seguía con el hocico en el suelo, alcanzó a Belmonte por el muslo, empuntándole, más tarde, por debajo de la boca y llevándole suspendido unos momentos.

Intervinieron Maera y Chicuelo consiguiendo √©ste √ļltimo apoderarse del toro, y Juan, desvanecido fue llevado¬† a la enfermer√≠a a hombros de Anto√Īito ‚Äďsu mozo de espada-, que no consinti√≥ que nadie le ayudara.

En la enfermería se le apreció, aparte de algunas contusiones, una cornada en la boca, con la pérdida de cuatro dientes. La cura fue muy dolorosa. El pronóstico grave.

El torero pasó la noche en su casa de Sevilla con fiebre y constante delirio. La casta de este torero era ya conocida; pero en esta cogida la concentró, pues, cuando recobró el conocimiento le dijo al doctor Serrano:

– Naturalmente, que esto no me quitar√° de torear enseguida.

No pudo conseguir su propósito pues la cura fue larga y dolorosa con complicaciones, ya que fue operado tres veces.

Se dio él mismo el alta y reapareció en Algeciras el 12 de junio con toros de Gamero Cívico alternando con Fortuna y Belmontito.

Con motivo de esta corrida Juan Belmonte estaba hospedado en un hotel de Algeciras y se cuenta la siguiente anécdota:

Le visit√≥ un ingl√©s que estaba domiciliado en Gibraltar; √©ste solicit√≥ asistir a la ceremonia de vestir al torero. Se le concedi√≥ tal deseo y sentado en primera fila de la habitaci√≥n del hotel se dispuso a ver cumplido su deseo. En primer lugar Belmonte empez√≥ por curarse la herida de la boca. Seguidamente, ingiri√≥ alimento l√≠quido por un tubo de goma. Despu√©s se friccion√≥ unos golpes que una becerra le dio en un tentadero. Seguidamente, ayudado por su mozo de espada, procedi√≥ a vendarse ‚Äďsiempre lo hac√≠a- pies y piernas.¬†

El inglés, con mucho miedo, se despidió del torero deseándole suerte.

M√°s tarde en un diario londinense y firmado por el curioso ingl√©s public√≥ una fant√°stica informaci√≥n taurina con el t√≠tulo:‚ÄĚEl cad√°ver de un torero que torea‚ÄĚ.

Posiblemente, confundió los vendajes con los que se hacían a las momias egipcias. Excuso decir como sentó esta alocada información en el entorno de Belmonte.

El día 13, también en Algeciras, estoqueó toros de Concha y Sierra junto a Gallo y Varelito.

Se le complica la herida de la boca y del 17 al 25 tiene que dejar de torear por las molestias en las curas.

Reaparece para torear en Vinaroz, Barcelona, Alicante, Bilbao otra vez Barcelona y Madrid.

De éxito memorable ha de calificarse la actuación de Belmonte en la corrida de la Asociación de la Prensa, en Madrid, el día 13 de julio. Cuatro toros de Esteban Hernández y cuatro de Vicente Martínez para el Gallo, Belmonte, La Rosa y Granero.

Lleno impresionante. Faena¬†apote√≥sica¬†a su primer toro del que se le concedi√≥ una oreja ‚Äďcosa muy dif√≠cil en esa √©poca-, de nombre Gara√Īito, n√ļmero 48, negro zaino.

Don Quijote, crítico taurino de la época, presenció la corrida y el triunfo de Juan Belmonte y dejó escrito:

Poco a poco han ido desvaneci√©ndose los reparos negativos. Lo de torero corto no pasa de ser un t√≥pico. Lo √ļnico que le falta a Belmonte es banderillear ( y no banderillea porque no quiere; si se lo propusiera banderillear√≠a, sobre todo al quiebro).

En efecto: insuperable en las ver√≥nicas, en el farol, en la media ver√≥nica, m√°s variado que antes su repertorio de quites; muletero. Los pases fundamentales, el natural y el de pecho ¬Ņqui√©n los sublim√≥ sino √©l? ;y el molinete ¬Ņqui√©n lo avalor√≥ convirti√©ndolo en un pase emocionante? ; y los ayudados por bajo ¬Ņqui√©n los remata mejor? ; y en fin, sobre lo sustantivo de su incomparable toreo de muleta, lo adjetivo del adorno. Y el temple, y el mando, y la quietud, y la emoci√≥n, el valor…, todo ello en √≠ntegra conjunci√≥n ‚Äďrepertorio, estilo, clasicismo, adorno-,y, por contera, buen matador, el mejor de los grandes toreros, ¬Ņ puede dar por resultado un torero corto? ¬°Oh, no! T√≥pico, t√≥pico…

Comenta también que se le achacaba, por algunos aficionados,  ser inseguro por tener pocas facultades físicas; pero Belmonte se fortaleció, y demostró la sinrazón de aquellas sentencias.

Los antibelmontistas, posiblemente gallistas, dec√≠an que: ‚Äúnecesitaba su toro‚ÄĚ.

Díaz de Quijano, resume sus virtudes y defectos:

No ha habido figura del toreo a quien se haya avisado menos veces que a √©l y a Joselito. No le han echado al corral ni un solo toro. Y cada a√Īo han sido menos, hasta reducirse a exigua cantidad, los toros en que haya fracasado relativamente, en que le hayan silbado. Porque en efecto, ha resultado ‚Äútorero de esc√°ndalo‚ÄĚ pero solo por uno de los extremos, el del triunfo. Si no est√° superior, estar√° bien, o no estar√° bien; pero no da el mitin.

¬ŅQu√© quedaba, pues, en pie, de tantos argumentos negativos? ¬ŅQu√© arma les quedaba por esgrimir a los antibelmontistas recalcitrantes? Les quedaba una sola: Joselito. La competencia, la rivalidad, la pelea; es decir, la pasi√≥n; la bienhechora pasi√≥n. Y desgraciadamente, hasta eso dio fin…

Y he aqu√≠ a Belmonte el √önico, indiscutido y aclamado por todos. Toreo c√ļspide en la hora presente…

Antes, vivo Joselito, el trianero salía a torear en un ambiente de tal excitación partidista que sus nervios estaban en tensión continua. Aunque no lo demostrara. 

Cronistas de la época dejaron escrito:

¬°Aquel siseo expectante! ¬°Aquel estado pasional, que encend√≠a el tiz√≥n del vocablo ‚ÄúFen√≥meno‚ÄĚ lanzado en son de triunfo en sus momentos de inspiraci√≥n genial, o con iron√≠a despectiva a la menor duda…

¡Que difícil despreocuparse, torear a gusto, inspirarse y torear así!

Después del triunfo de Madrid, Juan continuó su temporada en diversas plazas hasta llegar al 27 de julio, en Valencia, donde estoquea toros de Miura junto a Saleri y Granero. En esta corrida hizo Belmonte la faena de la feria cortando una oreja a su primero y escuchando una ovación clamorosa en su segundo.

 

Altern√≥ en trece corridas m√°s, por diversas plazas, hasta llegar a la feria de¬†Salamanca. Feria importante y prestigiosa. Ese a√Īo de¬†1921¬†la feria estuvo compuesta por cinco corridas de toros, los d√≠as¬†11, 12, 13, 14 y 21 de septiembre.

Juan Belmonte actuó en la segunda, tercera y cuarta de esas corridas.

Segunda de feria: toros de hijos de¬†Andr√©s S√°nchez, bien presentados; pero mansurrones. Signific√°ndose el primero, tercero y quinto. Los compa√Īeros de terna fueron:¬†S√°nchez Mej√≠as¬†y¬†Granero.

Belmonte¬†hizo faenas de dominio ante sus oponentes. Dio unos pases de pecho, corriendo la mano, muy buenos. Molinetes y rodillazos adornaron su faena al primero de la tarde. Entr√≥ recto a matar dejando una estocada entera algo contraria. Gran ovaci√≥n. En su segundo el p√ļblico le otorg√≥ una larga ovaci√≥n por su faena de dominio y arte.

Sánchez Mejías: destacar un pase por alto de rodillas, muy cerca de las tablas. Palmas. En su segundo, silencio.

Tercera de feria: toros de Hermanos de Pablo Romero para: Chicuelo, Belmonte y Sánchez Mejías.

Manuel Jiménez, Chicuelo, hizo la faena de la feria a su primero, ayudados por alto, muy quieto, llenos de temple. Con la izquierda tres naturales espléndidos. Mató de una gran estocada que le valió cortar una oreja.

Belmonte: poco que decir de su actuaci√≥n. Pas√≥ la tarde con decoro; pero sin el lucimiento a que ten√≠a acostumbrado al p√ļblico.

Sánchez Mejías: destacar su famoso pase de muleta sentado en el estribo y poco más. Fue silenciado en ambos.

Granero: sin suerte en el lote que le correspondió y tampoco mató bien. Silencio en ambos.

Cuarta de feria: toros de Carmen de Federico, mansos. Diestros: Chicuelo, Belmonte y Sánchez Mejías.

Chicuelo toreó superiormente con el capote siendo muy ovacionado. Mató mal a su primero y estuvo breve en su segundo.

Belmonte: sus enemigos no se prestaron al lucimiento, por mansos, en su primero fue pitado fuertemente y en su segundo, aunque lo mató de gran estocada, gran bronca. Mal; pero sin dar el mitin.

La √ļltima de feria, d√≠a 21, con toros de Coquilla, alternaron Carnicerito, Angelete y Zarco.

Resumen de la prensa salmantina.

Sigue su temporada¬†y act√ļa en Zamora y Logro√Īo. Vuelve a Madrid para torear ganado de varias ganader√≠as en la corrida de la Cruz Roja junto a¬†Gallo, S√°nchez Mej√≠as, La Rosa, Chicuelo¬†y¬†Granero.

Termina la temporada en Ja√©n¬†con toros de¬†Concha y Sierra¬†siendo sus compa√Īeros¬†Granero¬†y¬†Pablo Lalanda. Antes de terminar la temporada hab√≠a toreado siete corridas de toros en diversas plazas incluida la feria del Pilar.

Estoqueó 82 toros. El percance más grave fue en la cornada en la boca.

Partió para México con cinco corridas contratadas y un beneficio.

Volvi√≥ Belmonte¬†de Am√©rica en septiembre de¬†1922¬†y ya no volvi√≥ a torear hasta el a√Īo¬†1924.

Joselito¬†y¬†Belmonte¬†llenaron una √©poca. El a√Īo¬†1921¬†puede considerarse como una prolongaci√≥n de¬†1920, y como el ep√≠logo de una √©poca √ļnica para el toreo.

La fiesta segu√≠a¬†y comenz√≥¬†1922, el primer a√Īo despu√©s de¬†Belmonte; pero esa ya es otra historia. Habr√≠a que esperar a¬†1939¬†donde en¬†Sevilla¬†tomaba la alternativa¬†Manuel Rodr√≠guez, Manolete, otra figura gigante del toreo y al que le corresponder√≠a llenar una √©poca gloriosa de la Tauromaquia.

Que el toreo es arte lo demuestra la atención que los intelectuales le prestaron, así, José Bergamín, dejó escrito:

Antes, Joselito, prodigioso, maravilloso artista creador de un estilo √ļnico de torear que era casi una dicci√≥n po√©tica luminosa para el pensamiento. A su lado y despu√©s, solo y √ļnico, Juan Belmonte, que arrastr√≥ consigo, como un capote por la arena, esa oscura sombra de s√≠ mismo, esa ansiedad y desasosiego, inquietante, de su propio destino mortal.

Y Bergamín exclama:

¬° La claridad del toreo

es la claridad sonora

de la eternidad del tiempo!